La disputa entre OpenAI y Anthropic se ha trasladado al terreno más visible del marketing global: el Super Bowl.
Anthropic decidió invertir en una campaña que promete mantener a su chatbot Claude libre de publicidad, en contraste con la estrategia de OpenAI, que recientemente anunció pruebas para incluir anuncios dentro de ChatGPT. Los spots de Anthropic muestran escenas cotidianas interrumpidas por mensajes comerciales absurdos, con el objetivo de ilustrar lo incómodo que sería recibir publicidad en medio de una conversación con una inteligencia artificial.
La respuesta de Sam Altman, CEO de OpenAI, no tardó en llegar. A través de X, calificó los anuncios como divertidos pero deshonestos, defendiendo que la intención de su compañía no es inundar las interacciones con publicidad irrelevante, sino explorar formatos limitados y útiles. La polémica, sin embargo, no se reduce a un intercambio de declaraciones: refleja un debate más profundo sobre el futuro de la inteligencia artificial conversacional.
En el centro de la discusión está el modelo de negocio que sostendrá estas plataformas. OpenAI apuesta por la monetización a través de anuncios, mientras Anthropic se posiciona como defensora de una experiencia limpia y libre de interrupciones. El Super Bowl, con su audiencia masiva y el costo millonario de cada espacio publicitario, se convierte en el escenario simbólico de esta batalla.
Más allá de la rivalidad empresarial, lo que está en juego es la confianza de los usuarios. La idea de recibir publicidad en un espacio tan íntimo como una conversación con una IA genera rechazo en muchos sectores, y la campaña de Anthropic busca capitalizar ese sentimiento. OpenAI, por su parte, intenta convencer de que la publicidad puede integrarse de manera responsable.
La polémica no es un simple choque de spots, sino el inicio de una discusión que definirá si los chatbots se convierten en un nuevo canal comercial comparable a YouTube o Netflix, o si se consolidan como espacios de interacción neutros y libres de anuncios. El Super Bowl ha servido como catalizador, pero la verdadera batalla se librará en la percepción y confianza de millones de usuarios que decidirán qué modelo de inteligencia artificial prefieren. Y el primer golpe lo pegó Anthropic.