Elon Musk vuelve a mover las piezas de su propio tablero tecnológico. SpaceX anunció la adquisición de xAI, la empresa de inteligencia artificial fundada por él mismo, en lo que se describe como un paso hacia la creación de un motor de innovación verticalmente integrado que combine cohetes, internet satelital, comunicaciones directas a dispositivos móviles y plataformas de información en tiempo real “con libre expresión”, según el propio Musk.
La operación busca resolver un desafío creciente: la demanda energética de la inteligencia artificial. Musk sostiene que las soluciones terrestres no bastan y que trasladar los Data Centers en el espacio es la única alternativa lógica. SpaceX ya presentó ante la FCC una solicitud para desplegar un millón de satélites que conformarían un “data center orbital”.
Según Musk, esta infraestructura no solo permitirá sostener el crecimiento de la IA, sino también financiar y habilitar proyectos más ambiciosos, como bases autosuficientes en la Luna y una futura civilización en Marte.

No es la primera vez que Musk fusiona sus propias compañías. En 2025, xAI se integró con la red social X, y Tesla anunció una inversión de 2.000 millones de dólares en la misma empresa.
Ahora, con SpaceX en camino a una salida a bolsa que podría valorarla en más de un billón de dólares, la estrategia apunta a consolidar un ecosistema tecnológico que trascienda la Tierra y abra la puerta a la expansión humana en el universo.
Claro que, si miramos el historial, no sería la primera vez que Musk promete más de lo que entrega. Ahí están el Cybertruck “indestructible” que se rompió en vivo, el Hyperloop que nunca salió del PowerPoint, el Roadster que todavía esperamos, o el eterno “ya casi” del Full Self-Driving.
Quizás los Data Centers orbitales lleguen antes que los túneles milagrosos de Las Vegas… o quizás terminen siendo otro capítulo en la saga de promesas que orbitan más rápido que sus cohetes.