¿Cuál problema? Meta niega la adicción a redes sociales

¿Es adicción o solo un mal hábito? Meta se defiende de las acusaciones legales negando que sus plataformas causen dependencia en los jóvenes.
Foto: Wikipedia

Meta, esa entrañable ONG dedicada a unir al mundo, insiste en que la adicción a las redes sociales es poco más que un concepto malinterpretado sin base científica sólida. Mark Zuckerberg sostiene que no existen pruebas concluyentes que vinculen directamente el uso de sus plataformas con daños severos en la salud mental, tratando de presentar a su empresa como un espectador ante la falta de consenso académico.

Esta postura pública busca desviar la responsabilidad hacia factores externos, ignorando las voces críticas que alertan sobre los efectos de la exposición constante a estímulos digitales desde edades tempranas.

Detrás de esta narrativa existe una calculada estrategia legal destinada a redefinir el lenguaje del conflicto. Los abogados de la compañía prefieren hablar de “uso problemático” en lugar de “adicción”, un matiz semántico que les permite eludir las regulaciones que enfrentaron otras industrias en el pasado.

Al evitar la etiqueta de patología clínica, Meta intenta blindarse ante las numerosas demandas que la acusan de diseñar productos deliberadamente compulsivos para maximizar sus beneficios publicitarios, tratando de que el debate se quede en el terreno de los hábitos personales y no de la salud pública.

Sin embargo, la brecha entre el discurso oficial y la realidad interna de la empresa es cada vez más evidente gracias a las filtraciones de documentos propios. Mientras de cara al público se minimizan los riesgos, las investigaciones privadas de la compañía ya habrían detectado que sus funciones principales explotan mecanismos biológicos relacionados con la gratificación instantánea.

Este conocimiento interno sugiere que Meta es plenamente consciente de cómo sus algoritmos retienen a los usuarios más jóvenes, a pesar de que sus portavoces sigan defendiendo la naturaleza inofensiva de sus herramientas de conexión social.

Al final, este empeño por negar la evidencia parece responder más a una necesidad de supervivencia financiera que a una preocupación real por el bienestar del usuario. Reconocer que sus plataformas están diseñadas para generar dependencia obligaría a la empresa a implementar cambios estructurales que afectarían directamente a su tiempo de permanencia y, por extensión, a sus ingresos trimestrales.

Mientras tanto, la compañía sigue apostando por un negacionismo corporativo que busca dilatar cualquier tipo de regulación estricta sobre el funcionamiento de sus algoritmos.

Total
0
Shares
Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Previous Post

Ingram Micro y Zebra Technologies exploran oportunidades en 2026

Related Posts